El oidio de la vid (Erysiphe necator) es un hongo ectoparásito cuyo avance tiene lugar en el exterior de los tejidos vegetales del viñedo (hojas, racimos, sarmientos,…) sin penetrar en las células epidérmicas. Su principal síntoma es el hecho de que las hojas se cubren, principalmente en la parte axial, con una capa algodonosa de micelio grisblancuzco a blanco en forma de estrella. En un ataque fuerte las hojas se ponen amarillas y posteriormente se secan. Puede atacar a cualquier órgano verde de la planta, y la gravedad del ataque depende del momento en que tiene lugar la infección, afectando al crecimiento, vigor y fertilidad de las cepas. Cuando se producen ataques precoces, bajo condiciones climáticas muy favorables y en variedades sensibles, el oídio puede causar daños muy graves en el viñedo con pérdidas importantes de cosecha.

 

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El oidio de la vid tiene un impacto directo y problemático sobre la cantidad y la calidad de la cosecha. En uva de vinificación provoca un efecto negativo sobre el potencial cualitativo de los vinos, el grado, la acidez y la intensidad de color (reducción de antocianinas). En uva de mesa los síntomas de oídio sobre las bayas incrementan el destrío e impactan negativamente en la producción y en la rentabilidad final de la cosecha. Las variedades cultivadas en España presentan una sensibilidad distinta a los ataques de oídio. A pesar de que todas ellas pueden verse afectadas por el hongo, entre las consideradas más sensibles pueden citarse:

-Tintas: Cariñena (Mazuelo), Tempranillo, Garnacha…

-Blancas: Viura (Macabeo), Chardonnay, Moscatel…

-Uva de mesa: Casi todas las variedades son sensibles al oídio: Italia, Crimson…

 

La mayoría de las veces su aparición está causada por abonos excesivamente cargados de nitrógeno, escenarios con poca luz, exceso de humedad, abuso de tratamientos químicos, o una mezcla de éstas causas. La pobreza genética también es una causa a tener en cuenta. Al ser esta enfermedad de desarrollo externo, se puede combatir una vez que aparece. En aquellos sitios donde la enfermedad no sea crónica, se puede esperar hasta que veamos los primeros síntomas y realizar nuestro control de plagas con azufre (en pulverización o espolvoreo). El producto más utilizado es Azufre, el histórico preventivo y de control en las primeras fases de desarrollo de la enfermedad. Es barato y además frena a los ácaros.

 

Artículo creado por Paula Sanz, veterinaria para Novainsectos

El Oidio de la Vid
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