Riego de la viña. Necesidades hídricas de la vid.

La vid es uno de los cultivos que menos necesidades hídricas presentan a la hora de formar un kilogramo de materia seca: alrededor de 300 litros, por lo que, de forma general, la vid sobreviviría con alrededor de 300 mm de agua a lo largo de todo su ciclo vegetativo, bien sea como agua de lluvia o como aporte externo en forma de riego.

necesidades hidricas de la vid

Foto 1: Sistema de riego por goteo. El más efectivo.

Sin embargo la cantidad de agua que precisa un viñedo en particular depende de numerosos factores:

1- La variedad. Cada variedad presenta unas necesidades hídricas distintas.
2- La capacidad de campo del terreno. Un suelo arcilloso almacena más agua que uno arenoso.
3- La evapotraspiración. Relacionada directamente con la temperatura, iluminación, suelo y disposición de la planta.
4- La densidad de plantación. Si la planta dispone de más terreno para su desarrollo radicular, dispondrá igualmente de mayor cantidad de agua procedente del suelo.
5- La fertilización. Una deficiencia de nutrientes minerales puede limitar la conductividad hídrica de las raíces.
6- El sistema de conducción del viñedo. Aumentan sus exigencias si el viñedo se encuentra bajo un sistema de conducción extendido y muy productivo.

Distribución de las necesidades hídricas de la vid en el ciclo vegetativo.

Por otro lado, los aproximadamente 300 mm de agua necesarios durante el ciclo de la vid no se reparten de forma uniforme a lo largo del mismo.

Expresado en porcentaje se sabe que necesita alrededor de un 44% entre el envero y la caída de la hoja, un 2% durante el reposo invernal, un 10% entre brotación y cuajado, y alrededor de otro 44% entre el cuajado y el envero.

necesidades-hidricas-vid

Gráfica: Necesidades hídricas vid según ciclo vegetativo.

Efectos del riego en la vid:

El riego en general contribuye a evitar los efectos producidos por la ausencia de agua. El principal efecto del riego es el aumento de la producción, lo que afecta a la calidad de los vinos.

Hay que tener cuidado con el riego ya que siempre, no es bueno (por ejemplo durante la fase de envero a vendimia).

El viticultor será especialmente cuidadoso de que la vid satisfaga sus necesidades hídricas, principalmente en los momentos en que más precisa de agua.

Si no fuera suficiente con el aporte de la lluvia es cuando debe apoyarse en riegos externos que garanticen, al menos, la supervivencia de la planta. Si la planta sufre estrés en alguna de sus fases sus manifestaciones externas son distintas.

Efectos del estrés hídrico en las distintas fases de crecimiento:

1- Brotación: En el desborre se consigue una brotación irregular con pocas flores y pámpanos cortos.

2- Floración: Una carencia en la floración provoca una disminución del cuajado, con bayas pequeñas.

3- Cuajado: Después de la floración la falta de agua provoca un escaso desarrollo en el follaje y en cosecha; si el estrés es severo se puede incluso producir un retraso en la maduración. Es importante que en esta fase no exista déficit hídrico, ya que si existe reducirá considerablemente la cosecha y el área foliar.

4- Envero: Si se reduce el área foliar provoca una disminución en el desarrollo y calidad de las bayas así como en la aclimatación de la cepa lo que provoca un aumento en la susceptibilidad a las heladas otoñales y bajas temperaturas del invierno

5- Vendimia: Una falta de agua en la vendimia provoca la senescencia y caída prematura de las hojas, y un adelanto en el agostamiento de los tallos. Después de la vendimia la escasez de agua puede conducir a la reducción de reservas de carbohidratos y nitrógeno en las partes perennes.

Sistema de riego por aspersión en viña

Foto 2: Sistema de riego por aspersión en viña

Efectos del exceso de agua en la vid.

Si, por el contrario, la planta recibe más agua de la necesaria y el exceso es patente, surgen en ella una serie de manifestaciones igualmente negativas.

1- En el momento del desborre se puede producir falta de oxígeno debida al encharcamiento, exteriorizado en brotes cortos, hojas amarilleadas e incluso la muerte del brote.

2- A largo plazo, se acaba retrasando tanto el envero como el inicio de la maduración. El exceso de humedad en el momento de la floración provoca exceso de vigor en los pámpanos causando deficiencias en el cuajado y provocando el corrimiento.

3- Después del envero, el exceso de humedad hace que aumente el tamaño de la uva, pero con una menor concentración de azúcar y más elevada de ácidos.

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Foto 3: Riego a manta de la vid.

Se hace, por lo tanto, imprescindible un equilibro no sólo en la cantidad de agua aportada al viñedo, sino también en los momento en que ésta se aporta.

¿Cuándo regar la vid?

Es casi más importante el momento en el que se produce el riego que la cantidad de agua aportada.

El riego de la vid debe tener en cuenta la pluviometria de la zona registrada.

Las mayores necesidades hídricas de la vid van desde la brotación hasta el envero, disminuyendo a partir de esta fase.

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Foto 4: Detalle de emisor de riego por goteo en vid

¿Cuánto regar? Cálculo de las necesidades hídricas de la vid.

El riego por goteo permite un adecuado ajuste de las cantidades de agua a las necesidades de los cultivos, pero para ello esas necesidades deben ser conocidas por técnicos y agricultores.

Cálculo de Necesidades hídricas de la vid: Se trata del método propuesto por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que tiene su base en la publicación Evapotranspiración del cultivo.

El procedimiento estima las necesidades hídricas a partir de:

1- Las variables climatológicas que determinan la demanda evaporativa o evapotranspiración de referencia (ETo).

2- Un factor ligado al cultivo, denominado coeficiente del cultivo (Kc).

De este modo, las necesidades hídricas o evapotranspiración del cultivo (ETc) se calculan como:

ETc = ETo * Kc

En la expresión anterior, hay que considerar:

El efecto de la lluvia, en el caso de que ésta se produzca.

La cantidad de lluvia que efectivamente es aprovechada por un cultivo es un valor muy difícil de parametrizar.

Se han tenido en cuenta, por tanto, modelos sencillos de estimación de la Precipitación Efectiva (Pef) para el cálculo de las Necesidades de Riego Netas.

NRN= ETc – Pef

A partir de aquí, las Necesidades Brutas de Riego se obtienen teniendo en cuenta la Eficiencia de la Instalación y, en su caso, la Fracción de Lavado cuando haya que compensar con el manejo del riego.

La ETo y Precipitación se obtiene partir de la información proporcionada por las estaciones meteorológicas integradas en la Red SIAR.

En cuanto al Kc, se han recopilado e incorporado en el módulo de cálculo de necesidades de agua los coeficientes de los cultivos más representativos. Dichos coeficientes bien son fruto de trabajos publicados por diferentes centros de investigación agraria nacionales o resultan de planes de experimentación desarrollados en el IVIA durante los últimos años.

De este modo, esta metodología  permite obtener una estima bastante precisa de las necesidades de riego de la mayoría de especies cultivadas en nuestro territorio.

Fuente: IVIA. Necesidades de Riego.

Necesidades hídricas de la vid: ¿Cuándo y cuánto regar la viña?
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